Inicio19-09-09 5:43 pm

Pues nada, informaros de que ha salido la lista de autores seleccionados de la antología Visiones 2009, que cada año lleva a cabo la Asociación Española de Fantasía, ciencia Ficción y Terror (AEFCFYT), y que servidor, por segundo año consecutivo, vuelve a formar parte de la antología emoticon

Os dejo el comunicado oficial, y le doy la enhorabuena al resto de autores seleccionados, entre los que se incluyen algunos amigos y conocidos emoticon

 

 Seleccionados para la antología Visiones 2009


Una vez concluido el proceso, el Comité Seleccionador del Visiones 2009 ha decidido que los relatos integrantes del volumen sean:
 
"El monstruo en el armario" de José Javier Bataller Gómez
"Éramos un millón de animalitos ciegos" de Daniel Frini
"Ori Kami" de Héctor Gómez Herrero
"En cabinas individuales" de Alejandro González Gómez
"Una simple cuestión de supervivencia" de María del Pilar Jorge
"Crónica de la muerte cromática" de Miguel Ángel López Muñoz
"Alimañas" de Sergio Macías García
"La ciudad bajo las aguas" de Ricardo Montesinos Valentín
"Centinelas del otro lado" de Julián Muñoz Carrasco
"Indigestión" de Manuel Jesús Osuna Blanco
"La búsqueda" de Salvador Patricio Gómez
"En la oscuridad" de Virginia Pérez Puente
"El incidente Timmy O’toole" de Francisco Javier Sánchez Donate
"La máscara de Isis" de Rubén Serrano Calvo
 
Queremos destacar también dos relatos que no han podido entrar en la selección final:
 
"Hoax", de Miguel Ángel López Muñoz. Este autor ha conseguido meter dos relatos en la selección final. Finalmente decidimos dejar este fuera en post de meter a otro autor y ampliar así el número de autores de la selección.
 
"La Cabeza de la Señora Lucinia" de Alejandro Guardiola. Este relato ha sido uno de los favoritos de los seleccionadores, pero el autor publicó libro después de acabado el plazo de recepción de relatos. Tuvimos la duda de si las bases se debían considerar hasta el momento publicado o también con carácter posterior. Al final se decidió que, ya que el interés de la asociación es promocionar autores nóveles, debíamos dejar este relato fuera, ya que el autor había dejado de serlo. Aún así no podemos dejar de destacar la calidad y simpatía del relato.
 
14 relatos escogidos entre los 153 recibidos. Este año la selección del Visiones ha sido un tanto atípica por lo apretado de las fechas, al haber sido convocado unos cinco meses más tarde que otras convocatorias. Cabe destacar durante la selección el gran interés demostrado por los alumnos, su gran participación, y la cantidad de relatos leídos por muchos de ellos.
 
Fdo. Comité seleccionador

Inicio, Micros10-09-09 11:11 am

Un pequeño texto pergeñado en veinte minutos como parte del taller de escritura automática en el que participo habitualmente en el multiverso. En esta ocasión las tres palabras para inspirarse eran: chamusquina, palestra y fraternidad.

Aquí os dejo el resultado (que está sin retocar) tal y como salió de mi mente enferma emoticon. Espero que os guste:

 

Solo ante el peligro

Aunque aquello le sonaba a chamusquina, Álvaro saltó a la palestra con gesto decidido. Su oponente esperaba enfrente de él, imponente, una mole de grasa y músculo que parecía no tener fin.

Álvaro tragó saliva.

–“El miedo hiere mas que las espadas”, pensó, no demasiado convencido. “El capullo que escribió eso seguro que nunca se ha visto en una situación como la mía. Bueno, valor y al toro”.

Si la fraternidad creía que se iba a acojonar, estaban muy equivocados. Álvaro Ruiz del Marquesado no se rendía ante nada ni nadie. Ni siquiera ante aquella criatura de aspecto fiero e implacable. Él se encargaría de poner a aquella bestia sin domar en su sitio. Él haría lo que nadie en la hermandad había sido capaz de hacer.

La bestia parecía echar humo por el hocico y Álvaro reprimió un escalofrío. Tensó los músculos y se preparó para el ataque. Mientras sacaba una de sus armas, observó como la bestia, como presintiendo el peligro, iniciaba la retirada.

“No tan rápido, querida mía” , pensó Álvaro sonriendo.

Con una rapidez y unos reflejos nacidos de la desesperación y permitiéndose atrever a pensar por primera vez que la victoria podía estar a su alcance, Álvaro interpuso su pie, impidiendo que Doña Rogelia Marín lograra cerrar la puerta de su casa.

Sacó con gesto rápido su tarjeta de visita, mostró su mejor sonrisa y recitó:

–Álvaro Ruiz del Marquesado, para servirla a usted y a Dios. Vengo de parte de la compañía de seguros La Fraternidad, y quiero presentarle nuestro seguro del hogar, que no sólo…

No tuvo tiempo a acabar.

Doña Rogelia, que a pesar de sus 85 años y su descomunal tamaño se movía como una muchacha de quince, abrió rápidamente la puerta, haciéndole perder el equilibrio y gritó: ¡Ataca Flafli!

Álvaro perdió la concentración por un segundo, pero fue suficiente para que Flafli se lanzara sobre su cara y empezara a arañarlo mientras maullaba cabreado.

El pobre Álvaro cayó hacia atrás y rodó por las escaleras del duodécimo piso, mientras Flafli, con un movimiento elegante, le saltaba por encima  y volvía a casa de su dueña, que miró a Álvaro con un gesto de desprecio y sorna mientras cerraba la puerta.

Cabizbajo y derrotado Álvaro emprendió la retirada. “No hay deshonra en perder ante un enemigo tan formidable”, se dijo. Después de todo, esta sería una batalla que quedaría en los anales de la historia y que sería recordada por los siglos de los…

“Quizá debería dejar de leer fantasía épica por un tiempo y pasarme a las novelas de Corin Tellado”, pensó, mientras se ajustaba la corbata y llamaba al timbre del siguiente enemigo que la fraternidad había preparado para él. La puerta se abrió y Álvaro saltó a la palestra.

Inicio, Micros06-09-09 6:08 pm

Un nuevo Reto. Un nuevo relato. El reto en esta ocasión era: A partir de un título escribir una historia.

Un mínimo de 750 palabras y un máximo de 1000.

Los títulos a elegir eran estos:

- Jorge

- Un árbol danzando en el palacio onírico

 

Aquí está mi intento, semi improvisado. 751 palabras, incluyendo el título:

 

Un árbol danzando en el palacio onírico

 

–¿Y dices que el árbol danzaba en el palacio onírico? –preguntó el doctor anotando una simple frase en el cuaderno que sostenía entre sus manos. La frase ponía: “Como una cabra”.

Se acomodó en la silla y, levantando la cabeza, sonrió con expresión benevolente a la muchacha que se encontraba sentada delante de él. Era una chica joven, de pelo largo y rubio, ojos azules y expresión dulce y soñadora.

–Así es, doctor –dijo la muchacha risueña–. Luego apareció un baobab gigante que intentó detener la danza porque decía que era pecaminosa, y que un fresno de buena familia que se tenga el más mínimo aprecio no llevaría a cabo un baile tan indecente.

–Ya veo –dijo el doctor no muy convencido–. ¿Y qué pasó después?

–¡Oh! ¡Oh! –dijo la joven muy excitada–. Entonces aparecieron los hipopótamos voladores. Se llaman Blas, Eugenio y Nicolás. Nico tiene muy mal genio, pero es el más talentoso de los tres. No deje que su color rosa suave y su piel aterciopelada le despisten. Si se lo cruza alguna vez tenga mucho cuidado con lo que le dice. No le conviene enfadarlo. De todas formas, mi preferido es Blas, que es un encanto y además…

La joven siguió hablando y el joven doctor dejó su mente volar mientras la chica seguía y seguía divagando en sus desvaríos. El pobre hombre se lamentó de su suerte. Todos los locos le tocaban a él. No le podían dar los casos de ataques de ansiedad o de depresión. No, que va. Directamente los que estaban como cabras. Y al parecer, cuanto mas locos mejor. Y esta chica se llevaba la palma.

“Venga, démosle los casos más extremos al nuevo. Que se coma él los marrones”, pensó.

–… entonces yo le dije: “pues para ser una zarigüeya muerta tienes muy malos modales, si se me permite decirlo.” ¿Y sabe lo qué me contestó? –la chica lo miró, parpadeando un par de veces.

–¡Eh! ¿Cómo? ¿Cómo dices? –contestó el doctor, incorporándose ligeramente y volviendo a la realidad.

–No me estaba escuchando – dijo la muchacha enojada y frunciendo el ceño.

–No, no, que va. No es eso. Estaba tomando unas anotaciones, ¿ves? –y se dedicó a subrayar furiosamente la frase “como una cabra, que había escrito minutos antes–.

Sigue, sigue, por favor.

La chica retomó la conversación y le explicó como la princesa del reino de las piruletas de chocolate la había invitado a una recepción, pero que tenía que ir con traje de fiesta de color bermellón verdeazulado para tan magna ocasión y que no tenía ninguno en esa tonalidad, así que había decidido…

“Y la verdad es que es una chica guapa”, pensó el doctor mientras la observaba parlotear incesante. “Excepto por el pequeño detalle de que está como un cencerro. Mmm… Hablando de cencerros, eso me recuerda que tengo que sacar el cordero del congelador. Estoy pensando que podría prepararlo al horno con una guarnición de…”

En ese momento sonó la alarma el reloj que tenía puesto en la mesita colocada a su lado.

El doctor lo apagó y se levantó rápidamente.

–Bueno, pues me temo que se ha terminado nuestra sesión. Tengo que irme, que tengo un asunto muy urgente. Ahora enseguida vendrá uno de los celadores a llevarte a tu habitación. Se una buena chica y esperalo aquí, ¿vale?

–Claro –dijo la joven sonriendo ampliamente. Que tenga un buen día, doctor.

–Mmm, si, bueno, gracias. Hasta la semana que viene.

Y diciendo esto salió rápidamente de la sala.

La chica escuchó una voz a su espalda.

–¿Crees que te ha creído, Alicia?

–Ni una palabra. No se que pasa, que todos se piensan que estoy loca –dijo la joven encogiéndose de hombros.

Un pequeño gato atigrado de tono violeta y amplia sonrisa apareció a su lado.

–Tú ni caso, que ellos se lo pierden. ¿Vendrás a la gala que prepara la reina de corazones esta noche?

–No me la perdería por nada del mundo  –contestó Alicia sonriendo, mientras el celador entraba a llevársela – La reina de  corazones hace unas fiestas por las que merece la pena perder la cabeza. Ven a buscarme esta noche a mi cuarto después de la cena.

El celador la miró sorprendido, y luego miró extrañado hacia la sala. Estaba vacía, pero era curioso: por una breve fracción de segundo y solo por el rabillo del ojo, hubiera jurado que había visto a un gato violeta de extraña y amplia sonrisa.

Inicio, Micros27-08-09 7:46 pm

Otro reto. En este caso, un máximo de 500 palabras y el siguiente escenario: Un adolescente va a ver una película al cine. En la película aparece una escena de sexo entre dos hombres. El chico tiene una erección.

 

He aquí mi contribución. 499 palabras sin contar el título. Espero que os guste.

 

Las cinco fases

 

Juanma se acomodó en su butaca y se preparó para ver la última película de Almodóvar. “Bardem y Banderas”, proclamaba la publicidad, “un amor prohibido entre dos guardias civiles en tiempos de la posguerra. Penélope Cruz, una esposa despechada. Cuando el corazón tiene razones que la razón no entiende.”
Las luces se apagaron y la película empezó. Y de que manera. No llevaban ni diez minutos de película cuando Bardem y Banderas empezaron a darle al asunto.
“Hay que ver, que buen culo sigue teniendo el Banderas a pesar de los años”, pensó Juanma, sintiendo como se le abultaban los pantalones en la zona de la entrepierna.
En ese momento Juanma escuchó una voz provenir del asiento de al lado, que pensaba vacío:
—¿Se te está poniendo morcillona, verdad, hijo?

1ª Fase: Negación

—¿Pero mamá? ¿Qué haces aquí?
—He venido a ver la película con unas amigas. Estamos unas filas más atrás. Ya sabes lo que me gusta Banderas.
—Esto… esto no es lo que parece.
—Pero hijo, ¿a quien intentas engañar, si vas más empalmado que el palo de una escoba?
—No, no, que va. Es que estaba pensando en cuando se le han visto las tetas a la Penélope Cruz y…
—Hijo, si a mi me da igual.

2ª Fase: Ira

—¡Que no, coño! ¡Que ya te he dicho que si estoy aquí es por la Penélope! ¡Que yo soy muy macho! ¡Que a mi lo que ponen son las chirlas!
—Ese lenguaje, jovencito. A tú madre no le hables así, ni uses esas palabras tan sucias.
—Sí, mamá.
—Di la verdad, hijo, que tampoco pasa nada.

3ª Fase: Negociación

—Bueno, puede que sí que me estuviera excitando viendo esa escena, pero eso no quiere decir nada. ¿No has oído hablar de la bisexualidad? Porque está perfectamente documentada. Yo creo que a mi lo que me pasa es que soy bisexual.
—No, hijo, si escuchar hablar de la bisexualidad si que he escuchado, pero tú no eres bisexual, cariño. Tú eres maricón perdido. Que tampoco pasa nada, no te creas.

4ª Fase: Depresión

—Pues vas a tener razón. Menuda putada. Ahora a aguantar a un montón de homofobos, graciosillos y a dejar que me den por culo todo el día. Menudo asco. Con lo cómodo que me hubiera resultado ser hetero.
—Es lo que hay hijo. No te queda otra que aguantar, y traerme un chico guapo y bueno a casa un día de estos.

5ª Fase Aceptación

—Supongo que tengo que aceptar que tienes razón, y que a mi lo que me pone realmente cachondo no son un par de tetas sino la visión de una buena verg…
—¡Ay, hijo! Perdona que te interrumpa. Me voy corriendo con mis amigas, que ahora viene una escena supercaliente entre el Bardem y el Banderas.
—Pero, pero… ¿has visto ya la película?
—Cinco veces con esta, cariño. Y es que otra cosa no, pero hay que ver que buen culo sigue teniendo el Banderas a pesar de los años.

 

Inicio, Micros11-08-09 10:24 am

Un micro escrito a partir de un reto propuesta por una amiga en el foro de el multiverso. Las condiciones: 250 palabras máximo y el escenario, una cócina un sábado por la mañana.

 

Aquí os dejo el resultado:

 

Bed and breakfast

Amanecía cuando Luisa bajó a la cocina del hostal. Los clientes se levantarían pronto y había que empezar a preparar los desayunos. Los sábados por la mañana siempre había mucho movimiento.
Entró en la cocina y vio a Cecilia con el rodillo de amasar pan en la mano y a un tipo corpulento vestido de negro en el suelo de losas blancas.
-Madre de Dios, ¿pero que has hecho? ¿Está muerto? ¿Quién es ese hombre? - preguntó Luisa, sin estar segura de querer saber la respuesta a ninguna de las preguntas.
-No lo se. Me he levantado para recoger las botellas del lechero, he escuchado ruido en la cocina, y ahí estaba ese tío revolviéndolo todo. He agarrado lo primero que he visto y… ¡toma rodillo a la cabeza!
-¡La virgen! ¿Está muerto?
-Creo que sí.
Cecilia se acercó al cuerpo del hombre.
-Creo que lo reconozco. ¿No es el asesino y violador del que colgaron la foto en el telediario ayer noche?
Luisa lo miró atentamente.
-Pues se da un aire, sí. Habrá que llamar a la policía. Igual hay recompensa…
-¿Estás tonta? No tenemos licencia para abrir un hostal, y con todo este jaleo saldremos en todos los informativos. No, no podemos ir a la policía.
-¿Y que hacemos entonces?
-Tengo una idea.

Los clientes del hostal empezaban a bajar. Un apetitoso olor a bacon y pollo frito provenía de la cocina. Un cartel en la entrada del comedor anunciaba: "Esta noche, hamburguesas gratis para todos".

 

Inicio, Relatos19-07-09 9:14 am

Aquí os dejo un relato perpetrado durante un ejercicio de escritura automática. Se proponen tres palabras al comienzo del ejercicio y se tiene que escribir sobre la marcha durante un tiempo máximo de una hora lo que te sugieran esas palabras. En este caso las palabras eran: bibliotecaria, gato y talismán. Tardé unos 45 minutos y esto es lo que salió (habría que repasarlo un poco, pero para estar completamente improvisado creo que no está mal del todo):

 

Dorotea y el gato de la dulce mirada

El reloj de pared de la biblioteca acababa de marcar las nueve de la noche. Puntual como todas las tardes a esa hora la bibliotecaria, la señorita Dorotea Swan, salió de detrás de su escritorio y se dispuso a avisar a los rezagados de que tenían que abandonar el recinto. Asimismo como todas las tardes a esa hora la biblioteca se encontraba completamente vacía.
La señorita Dorotea, que a los 64 años de edad de señorita solo tenía el nombre, ya que nunca se había casado, aunque no por falta de pretendientes, sino por decisión propia, suspiró lánguidamente. Los tiempos habían cambiado. Definitivamente. Y para peor. Entre la televisión, los videojuegos y esa cosa llamada Internet la gente ya no tenía tiempo para leer. No, mentira. Sí que tenían tiempo, lo que ocurre es que preferían malgastarlo en otros menesteres.
Mientras recorría las grandes salas y observaba con orgullo las estanterías llenas de libros recordó con nostalgia aquellos tiempos de antaño, no tan lejanos, aunque así lo parecía, en que la biblioteca estaba llena de gente: estudiantes preparando sus exámenes, niños que se acercaban a leer de la amplia selección de cuentos infantiles. Amas de casa que venían buscando libros de recetas de cocina para sorprender a sus maridos, y éstos, que buscaban libros de historia o manuales de jardinería.
¡Ah, definitivamente los tiempos habían cambiado!
-Lo que daría porque todo volviera a ser como antes - dijo en voz alta, hablando para si misma. Su voz resonó en la ámplia biblioteca y Teodora no pudo evitar dar un respingo cuando una voz le contestó:
-Creo que podemos llegar a un acuerdo.
Era un gato negro. ¡Le había hablado un gato! Éste se encontraba sentado en sus patas traseras en una de las mesas de la biblioteca, y se estaba lamiendo una de sus patas delanteras.
Lo he imaginado, pensó Dorotea. Y se dispuso a espantar al gato.
-¿Y bien? - dijo el gato, mientras continuaba con su tarea.
-Me estoy volviendo loca - dijo Dorotea.
-¡Oh, por favor! Ahorrémonos toda esta parte. No tengo todo el día - dijo el gato, con tono de impaciencia en la voz. - Ahora viene la parte en la que te demuestro que no, que no es un sueño, y que no, que no te estás volviendo loca. ¿Podemos saltárnoslo? ¿Por favor? - Y el gato le echó una mirada tan dulce que Dorotea sintió que se derretía por dentro.
-Está bien… supongo - dijo, no muy convencida.
-Estupendo - dijo el gato, bastante mas animado - Bueno, a lo que vamos. Te cuento por encima: blah, blah, blah, blah, blah… soy Lucifer que he tomado forma de gato, blah, blah, blah, concedo deseos a cambio de almas humanas… blah, blah, blah, recogeré tu alma cuando mueras, hasta entonces puedes hacer lo que quieras, blah, blah, blah… Creo que ya está. ¿Alguna duda?
-Pues… no se si…
-Estupendo. ¿Cuál es tú deseo? ¡Ah, y por favor, nada de cosas como la paz mundial, o chorradas de esas! Dos motivos: soy malo y ni siquiera yo tengo poder para conseguir cosas imposibles. ¡La paz en el mundo! - y el gato empezó a revolcarse de risa en la mesa - ¡Cómo si eso fuera posible con vosotros, los humanos!
Dorotea se quedó pensativa. ¿Qué cual era su deseo? Su primer impulso era pedir la paz mundial, pero ya la había avisado aquel gato tan mono que eso no podía pedirlo. Además, ahora que lo pensaba, lo de pedir la paz mundial lo había decidido mas porque es lo que se espera que diga una, mas que por que realmente le interesara. Siguió cavilando pero no conseguía decidirse.
-¿Me das unos días para pensarlo? - preguntó esperanzada.
El gato la miró, abriendo mucho los ojos.
- ¿Pero tú te piensas que tengo todo el día? Te doy cinco minutos, y porque hoy me siento generoso, y me acabo de comer una rata del tamaño de un cachorro de perro - contestó, relamiéndose los bigotes y ronroneando satisfecho.
Dorotea pensó a toda velocidad.
Cinco minutos más tarde, el gato habló:
- Se acabó el tiempo. Necesito una respuesta ahora.
-Muy bien. Ya se lo que quiero.
-Estupendo, Adelante, sorpréndeme.
Dorotea le dijo su deseo. El gato sonrió malicioso.
-Excelente. Muy imaginativo, y muy cruel. Me gusta, me gusta, sí… es lo que se merecen esos cretinos por ignorar el poder de los libros. Dame un segundo para que complete el ritual y te entregue el talismán - dijo, mientras empezaba a lamerse felizmente los genitales.
-¿Es… es eso parte del ritual?
- ¿Eh? ¡Oh, no! Es que me picaba ahí abajo. Ahora empiezo.
El gato empezó a recitar unas palabras en una lengua extraña y cuando acabó empezó a toser de forma exagerada.
-¡Argh! El… el lomo…
-¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué lomo?
-¡Qué me golpees en el lomo! ¡Que me ahogo!
-¡Ah!
Dorotea empezó a sacudir enérgicamente al gato que en una de las sacudidas escupió una pequeña piedra tallada de color rojo sangre.
-Gracias. Se me había quedado atorado. Pero vamos, cógelo.
Dorotea hizo lo que se le decía.
-Muy bien. Ahora solo tienes que concentrarte y pedir tu deseo y éste se cumplirá inmediatamente. Ahora, sólo puedes pedir lo que me has dicho antes. No se te permite cambiar de deseo. Y debes llevar el talismán siempre contigo. ¿Lista?
-Estoy lista.
Dorotea abrió la boca para pedir su deseo.
-Deseo…
Y en ese momento se despertó. El reloj de pared de la biblioteca acababa de marcar las nueve de la noche.
-Que sueño más tonto - pensó Dorotea, bibliotecaria de profesión, mientras se levantaba y se preparaba a cerrar la vacía biblioteca. - Aunque hubiese sido agradable que se hiciese realidad.
Echó a andar sin notar la presencia del gato negro que la miraba malicioso, mientras echaba a andar hacia ella.

 

Inicio, Micros09-07-09 9:44 pm

Escrito expresamente para el Reto nº 3 de OcioZero. Las condiciones a cumplir: En el relato debe aparecer la frase "Siempre hay más mosquitos cuando anochece" y un máximo de 156 palabras.

Esta es mi contribución. Espero que os guste:

 

Pronto acabará todo

 

Paula descansa, aunque sigue ardiendo de fiebre. Le han empezado a salir ampollas por todo el cuerpo y gime en su sueño.Tengo miedo. Tengo tanto miedo que me inmoviliza, me impide razonar. Alberto se ha marchado a buscar ayuda, pero no creo que llegue muy lejos. Me odio por pensarlo, por sentirme tan derrotada, pero no puedo evitarlo. Pronto estaremos muertos.

Martín ha empezado a mostrar los mismos síntomas que Paula hace unas pocas horas. La luz que se filtra entre las hojas de los árboles empieza a molestarle, se siente débil y mareado. Se ha tumbado en la tienda de campaña y dormita en un estado de duermevela. Yo hago guardia en la entrada de la tienda. Los mato en cuanto los veo, aunque sirva de poco. La noche se acerca y también ellos. Recuerdo las palabras de mi madre: "Siempre hay más mosquitos cuando anochece." Una lagrima solitaria se desliza por mi mejilla.

 

Inicio, Micros02-07-09 12:33 pm

 

Pues nada, que ayer mismo me comunicaron que he resultado ganador de este concurso emoticon. La pregunta a responder en esta edición era: ¿Se estrelló un ovni en Roswell?. La verdad es que había micros muy buenos y no esperaba ganar. Enhorabuena a todos los participantes. Como ganador me corresponde convocar la tercera edición del certamen. Si no pasa nada, lo convocaré a finales de septiembre/primeros de octubre. Ya colgaré las bases aquí y espero que os animéis a participar. Es una experiencia muy divertida.

 

Sin más, os dejo con el micro ganador:

 

Roswell (1947)

 

Bill, tengo una idea genial para incrementar el turismo en Roswell…

 

 

 

Y a continuación os dejo el segundo micro con el que participé:

 

Encuentros cercanos en la lejana fase

 

El desierto se extendía ante ellos. Acababan de pasar una señal que decía  “5 millas hasta Roswell”.

—Voy a tener que parar aquí, cariño —dijo él—. Creo que hay un problema con la transmisión.

Ella pareció  un poco asustada, así que él la tranquilizó, comprensivo.

—No te preocupes. Las posibilidades de que nos encontremos un alienígena aquí son ínfimas. No se ve un alma en kilómetros a la redonda. Además, no tardaré mucho.

Ella se relajó.

—Tienes razón, soy una tonta.

Pararon y él se puso manos a la obra. Ella decidió quedarse sentada mientras él trabajaba, pero pronto se aburrió. Superando una ligera inquietud se decidió a salir a la fría noche del desierto.

—Ten cuidado y no te alejes demasiado —le dijo él con algo parecido a una sonrisa comprensiva.

Ella echó  a andar observando las estrellas. Escuchó un aullido en la distancia, y deseó estar de vuelta en casa y no en aquel lugar tan frío y desagradable.

Entonces lo oyó; un ruido ensordecedor a su espalda. Se dio la vuelta y casi se vio cegada por unas fuertes luces. Se quedó paralizada por el terror de verse ante lo que sin duda era un artefacto alienígena. Dos extrañas figuras bajaron de aquel extraño aparato y se dirigieron hacia ella. 
 

Unos momentos más tarde 

— ¡Tenemos que salir de aquí!

Él se dio la vuelta sorprendido. Ella corría hacia él, desesperada.

—Creo que no me siguen pero no puedo estar segura.

Él la agarró.

—Tranquilízate. ¿Qué ocurre?

—Ha sido horrible, horrible. He visto dos alienígenas.

Él palideció.

— ¿Hablas en serio?

—Sí. Por favor, por favor, vámonos.

—Está bien. Ya he terminado. Sube, mientras recojo las cosas.

¡No hay tiempo! Por favor, por favor, vayámonos antes de que aparezcan.

¡Maldita sea! —contestó él observando la dirección por donde ella había venido. Le pareció ver movimiento—. Está bien, marchémonos de aquí.

Soltó  de mala gana las herramientas que había estado usando y varios trozos de chapa ahora inservibles.

Se pusieron rápidamente en marcha. Cuando él vio que ella ya se había tranquilizado, le preguntó:

— ¿Estás segura de lo que has visto? ¿Cómo eran?

—Estoy segura. Uno de ellos era alto, parecido a nosotros. Sus extremidades eran mas largas y sus ojos mas pequeños. El otro, el que parecía más inteligente, sin duda el jefe de los dos, era mas bajo, y se sostenía sobre cuatro extremidades al contrario que el alto que se sostenía solo sobre dos. El alto ha empezado a hacer unos extraños ruidos, un galimatías sin sentido. El bajo en cambio… el bajo ha sido claro en sus intenciones. Repetía amenazante el mismo mensaje una y otra, y otra vez.

— ¿Qué mensaje era?

— ¡Guau!, me decía. ¡Guau! ¡Guau! Horrible. Ha sido horrible. ¡Guau! No lo olvidaré nunca. ¡Guau!

—Ya ha terminado todo —le dijo él—. Pronto estaremos en casa— continuó, intentando tranquilizarla, mientras la nave espacial que pilotaba abandonaba la atmósfera de la tierra y se adentraba en el profundo espacio exterior.

 

 

Inicio, Micros26-06-09 9:48 pm

Martín aceleró el paso y se metió las manos en los bolsillos del abrigo. Era bien entrada la noche, hacía frío y, según las noticias, el asesino que había reclamado ya tres víctimas durante la pasada semana seguía suelto por ahí fuera. El único consuelo que le quedaba a Martín era el hecho de que la ciudad era grande, que su destino se encontraba a menos de diez minutos y que con el frío de cojones que hacía ni siquiera un loco saldría a la calle. "Un loco no, pero un idiota sí", pensó para sus adentros mientras maldecía por lo bajo. Había que ser muy estupido para dejarse olvidadas las llaves de casa encima de la msa del despacho. Su coche seguía en el puto taller y que lo condenaran si estaba dispuesto a que un taxista le sangrara unos buenos euros por recorrer tres calles mal contadas. Pisó un charco y volvió a soltar una maldición. Agachó la vista y le sorprendió el tono rojizo del agua, que parecía formar un reguero. Extrañado, lo siguió con la mirada y observó tres cosas en rapida sucesión. Lo primero: el cadaver mutilado de la chica. Lo segundo: la figura encapuchada que se abalanzaba sobre él. Lo tercero y último: el brillo plateado de una navaja de barbero.

Inicio, Relatos22-06-09 5:16 pm

Aquí os dejo el enlace a la página de la Asociación "Clara Campoamor" en la que resulté ganador en su sexto certamen literario en la modalidad local con el relato titulado "Magia en el mundo".

 

No es el primer certamen que gano, pero si el primero con una dotación económica. Eso, unido a que el relato no pertenece al género, digamos fantástico, que es en el que mas cómodo me siento, y que el premio me fue concedido por gente "de mi tierra" me hizo especial ilusión.

 

Pinchando aquí  podréis acceder a mi relato que ha colgado la asociación en su página. Espero que os guste.

 

 

 

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