Inicio, Micros21-12-09 2:28 pm

Finalmente han colgado el relato en la página web del ayuntamiento. Lo podéis leer aquí, aunque también os lo copio a continuación. Se les han colado un par de erratas ("le desvió la mirada" es "le devolvió la mirada" y "con gesto de satisfecho" debería ser "con gesto satisfecho"), y juraría que se han comido una frase hacia el final, pero bueno, el micro creo que funciona igual de bien sin ella. Aunque no lo puedo confirmar porque el jurado se quedó con el original y única copia.

Es un micro muy ligerito, pero espero que os guste:

 

Primer Premi 2009 La prueba definitiva de Sergio Macías García

La acusación se paseó por la sala mientras ordenaba sus pensamientos. De repente frenó en seco y se dirigió hacia el acusado, que le desvió la mirada con gesto desafiante.
- Confiesa. Todas las pruebas te señalan como culpable.
- No puedes probar nada - dijo el acusado.
- No estés tan seguro de eso. Tengo pruebas que te colocan en el concierto la noche de autos a la una de la madrugada.
El acusado dudó por un segundo, pero enseguida se recompuso:
- Demuéstralo.
- ¡Oh, lo haré! Para empezar el concierto tuvo lugar en un campo de fútbol en el que había llovido pocas horas antes.
- ¿Y? - contestó el acusado con gesto desdeñoso.
- Y a la mañana siguiente se encontró barro en tus botas.
- Eso no prueba nada. Salí a dar un paseo por el parque tras la tormenta. Eso explica el barro.
- No he terminado - dijo la acusación con gesto triunfal - la prueba definitiva: tu amiga Tamara ha colgado un vídeo del concierto en Youtube donde se te puede ver bebiendo y fumando.
El acusado se derrumbó, sabiéndose vencido.
- Puedo explicarlo - balbuceó -, yo…
La acusación lo interrumpió con gesto de satisfecho y dijo: - castigado sin salir durante un mes, Rubén. Que seré tu madre, pero no soy tonta y yo también sé usar internet.

Inicio, Micros14-11-09 3:33 pm

Pues ya hay ganadora de la tercera edición de este certamen que me he encargado de organizar como ganador de la anterior Edición.

El Certamen de Microrrelatos Teseo se organiza a través de El Multiverso, y la pregunta a responder en esta ocasión era: ¿Por qué llora Medusa, la Gorgona?. El magnífico relato de la forera MariHielo nos da la respuesta. Espero que os guste:

 

Por quien suspiran las olas

 

—Medusa.

            Sorprendida, dejó caer el puñado de incienso sobre las llamas que bailaban eternamente en la vasija de piedra. El débil susurro de las brasas se apagó cuando sus ojos se posaron en la figura que se erguía ante ella. Asombrada, observó cómo el pie cubierto por las tiras empapadas de una sandalia se posaba en el umbral del templo, creando un charco de agua salada.

            Él entró sin vacilar y caminó hacia ella rápidamente. Sus ojos eran dos mares embravecidos, relucientes. Cuando llegó hasta ella, alargó una mano y acarició su rostro.

            —Medusa —dijo Poseidón, esbozando una sonrisa torcida—. La de las bellas mejillas.

            El gesto se le antojó siniestro.

Un empujón y cayó al suelo. Un golpe, otro, un súbito pinchazo cuando la espada rasgó su túnica. Su rostro contra el frío mármol del suelo. No podía respirar, su cuerpo aplastado bajo el peso del dios. El olor a sudor, a mar y a algas estuvo a punto de hacerla vomitar. Sus manos la hicieron desear estar muerta. Y el dolor…

            —Atenea —dijo, bajito, las lágrimas corriendo por sus mejillas. La primera embestida fue tan violenta que creyó ser incapaz de soportar más dolor. La siguiente fue la agonía. Después, Medusa dejó de contarlas. Se mordió el labio, sollozando en silencio, sin atreverse a moverse, a gritar, a hacer nada salvo quedarse inmóvil, mientras el dios del mar clavaba los dedos en sus caderas cada vez que penetraba en ella.

            Medusa se hundió los dedos en los brazos y rezó por poder morir, porque la estatua de su diosa fuese lo último que vieran sus ojos. Poseidón la agarró del pelo, y Medusa levantó la cara surcada de lágrimas hacia el rostro pétreo de Atenea. Entonces él gritó y se desplomó sobre ella.

—Atenea… —Medusa extendió la mano hacia la estatua buscando algo a lo que asirse, algo que la sacase de aquella pesadilla y la dejase refugiarse en el fondo de su mente enloquecida.

La diosa le devolvió la mirada.

            Medusa fue incapaz de apartar la mirada de los ojos inclementes de Atenea. La diosa, tan furiosa que su cabello crepitaba, abrió la boca, y de sus labios brotaron palabras que se clavaron en el alma de Medusa como dagas envenenadas:

            —Has profanado mi templo —dijo, iracunda.

            Medusa gritó de agonía cuando su rostro comenzó a arder, la carne deshaciéndose como cera bajo la mirada incandescente de su diosa. Cayó al suelo temblando tan violentamente que pensó que Atenea estaba robándole no sólo la vida sino también el alma. Cerró los párpados, aterrada, sintiendo cómo sus ojos se derretían en las cuencas. Los músculos de su cuerpo aullaron de dolor, los tendones se rompieron con un chasquido seco que resonó como una risa siniestra.

            Cuando abrió los ojos estaba sola.

Llorando amargamente, trató de incorporar su cuerpo dolorido, pero sólo pudo arrastrarse hasta el pórtico, dejando tras de sí un camino de sangre y lágrimas, mientras sus quedos sollozos coreaban los suaves siseos de sus cabellos.

 

Inicio, Micros23-10-09 8:55 pm


A raíz de la lectura de un micro finalista en un concurso que se ha fallado muy recientemente, ha surgido un ejercicio de escritura improvisado en un foro por el que paro habitualmente. Resulta que este micro contiene un giro al final, que mas de uno hemos usado alguna vez y que creo dejó de ser fresco hace tiempo. Un compañero forero medio bromeaba que ese giro casi podría considerarse un genero en si mismo. Y creo que tiene razón. A partir de ese comentario empezamos a improvisar micros girando sobre ese "giro" (valga la redundancia).

Aquí tenéis algunos de ellos. Personalmente, encuentro que algunos son muy buenos, y que consiguen darle algo de frescura al mencionado giro. Espero que los disfrutéis.

 

Éstos pertenecen a Invierno:

 

—¡Niño, no dejes los calcetines tirados por el cuarto, que se pierden! —gritó mi madre, rodillo en mano, mientras yo lloraba en el rincón de mi cuarto. No emitió sonido alguno, sin embargo, cuando diez años después la maté con un calcetín sudado.

 

Aún recuerdo mis mañanas, a la vuelta del colegio. Entraba a la cocina y decía "¡Hola mamá!". Mi madre se giraba y me gritaba "¡Tendría que haber abortado!", me escupía y luego volvía a su tarea con los filetes empanados, como si nada. No le dió tiempo a escupir cuando, diez años después, la descuarticé y la cociné al baño María. ¿Qué? No me quedaba harina.

 

MI POFRESORA ERA HODIOSA TODO ER RATO APRENDE A ESCRIVIR APRENDEA ESCRIVIR MENOZ MAL KE LA MATÉ DIES AÑOS DEPUES CON EL LIVRO DE LENGUA KE TODABIA TENIA EL PLASTI CO PUEZTO GRASIAS UN SALUDO

 

Mi padre era… coño, ¡Se mueve! Esperad un momento, ahora vuelvo.
(…)
Mi hijo era gilipollas.

 

Éste es de Bryoria

 

Mi madre era una de esas personas que lo querían todo perfecto. Todo limpio, todo recogido… si me dejaba una miga sin barrer, era como si no hubiera hecho nada.
Ahora, agradezco que fuera tan perfeccionista, fue muy útil para limpiar todo rastro de su asesinato.

 

Éste es de JoseFco:

 

La madre echó un vistazo, alarmada, al pequeño cuaderno en que su hijo pergeño unos relatillos repetitivos y algo preocupantes.
Nueve años después la madre mató al hijo, preventivamente.

 

Y aquí los míos:

 

Mi madre siempre se quejaba de que hacia ruiditos con la cuchara golpeando sobre la mesa, mientras me comía los higadillos. No se quejó cuando fue su cabeza la que golpeé contra la mesa del salón diez años después, mientras me comía sus higadillos aún calientes.

 

Mi padre siempre me llamó "pequeño psicópata del demonio", sin motivo alguno. Diez años después le di motivos para hacerlo, cuando hice un pacto con Lucifer y lo sacrifiqué en un ritual de sangre para mayor gloria de mi nuevo padre.

 

Mi madre siempre me dijo que me mataría sino acababa yo antes con ella. Diez años mas tarde, aquí estamos. Yo desangrándome contra la pared de la cocina y ella abriendo la nevera para beber un vaso de agua… lo que no sospecha es que no es precisamente agua lo que contiene esa botella… 

 

Imagino que ya habréis pillado cual es el giro. ¿Alguien se anima a improvisar un micro con esta idea? 

 

Inicio, Micros10-09-09 11:11 am

Un pequeño texto pergeñado en veinte minutos como parte del taller de escritura automática en el que participo habitualmente en el multiverso. En esta ocasión las tres palabras para inspirarse eran: chamusquina, palestra y fraternidad.

Aquí os dejo el resultado (que está sin retocar) tal y como salió de mi mente enferma emoticon. Espero que os guste:

 

Solo ante el peligro

Aunque aquello le sonaba a chamusquina, Álvaro saltó a la palestra con gesto decidido. Su oponente esperaba enfrente de él, imponente, una mole de grasa y músculo que parecía no tener fin.

Álvaro tragó saliva.

–“El miedo hiere mas que las espadas”, pensó, no demasiado convencido. “El capullo que escribió eso seguro que nunca se ha visto en una situación como la mía. Bueno, valor y al toro”.

Si la fraternidad creía que se iba a acojonar, estaban muy equivocados. Álvaro Ruiz del Marquesado no se rendía ante nada ni nadie. Ni siquiera ante aquella criatura de aspecto fiero e implacable. Él se encargaría de poner a aquella bestia sin domar en su sitio. Él haría lo que nadie en la hermandad había sido capaz de hacer.

La bestia parecía echar humo por el hocico y Álvaro reprimió un escalofrío. Tensó los músculos y se preparó para el ataque. Mientras sacaba una de sus armas, observó como la bestia, como presintiendo el peligro, iniciaba la retirada.

“No tan rápido, querida mía” , pensó Álvaro sonriendo.

Con una rapidez y unos reflejos nacidos de la desesperación y permitiéndose atrever a pensar por primera vez que la victoria podía estar a su alcance, Álvaro interpuso su pie, impidiendo que Doña Rogelia Marín lograra cerrar la puerta de su casa.

Sacó con gesto rápido su tarjeta de visita, mostró su mejor sonrisa y recitó:

–Álvaro Ruiz del Marquesado, para servirla a usted y a Dios. Vengo de parte de la compañía de seguros La Fraternidad, y quiero presentarle nuestro seguro del hogar, que no sólo…

No tuvo tiempo a acabar.

Doña Rogelia, que a pesar de sus 85 años y su descomunal tamaño se movía como una muchacha de quince, abrió rápidamente la puerta, haciéndole perder el equilibrio y gritó: ¡Ataca Flafli!

Álvaro perdió la concentración por un segundo, pero fue suficiente para que Flafli se lanzara sobre su cara y empezara a arañarlo mientras maullaba cabreado.

El pobre Álvaro cayó hacia atrás y rodó por las escaleras del duodécimo piso, mientras Flafli, con un movimiento elegante, le saltaba por encima  y volvía a casa de su dueña, que miró a Álvaro con un gesto de desprecio y sorna mientras cerraba la puerta.

Cabizbajo y derrotado Álvaro emprendió la retirada. “No hay deshonra en perder ante un enemigo tan formidable”, se dijo. Después de todo, esta sería una batalla que quedaría en los anales de la historia y que sería recordada por los siglos de los…

“Quizá debería dejar de leer fantasía épica por un tiempo y pasarme a las novelas de Corin Tellado”, pensó, mientras se ajustaba la corbata y llamaba al timbre del siguiente enemigo que la fraternidad había preparado para él. La puerta se abrió y Álvaro saltó a la palestra.

Inicio, Micros06-09-09 6:08 pm

Un nuevo Reto. Un nuevo relato. El reto en esta ocasión era: A partir de un título escribir una historia.

Un mínimo de 750 palabras y un máximo de 1000.

Los títulos a elegir eran estos:

- Jorge

- Un árbol danzando en el palacio onírico

 

Aquí está mi intento, semi improvisado. 751 palabras, incluyendo el título:

 

Un árbol danzando en el palacio onírico

 

–¿Y dices que el árbol danzaba en el palacio onírico? –preguntó el doctor anotando una simple frase en el cuaderno que sostenía entre sus manos. La frase ponía: “Como una cabra”.

Se acomodó en la silla y, levantando la cabeza, sonrió con expresión benevolente a la muchacha que se encontraba sentada delante de él. Era una chica joven, de pelo largo y rubio, ojos azules y expresión dulce y soñadora.

–Así es, doctor –dijo la muchacha risueña–. Luego apareció un baobab gigante que intentó detener la danza porque decía que era pecaminosa, y que un fresno de buena familia que se tenga el más mínimo aprecio no llevaría a cabo un baile tan indecente.

–Ya veo –dijo el doctor no muy convencido–. ¿Y qué pasó después?

–¡Oh! ¡Oh! –dijo la joven muy excitada–. Entonces aparecieron los hipopótamos voladores. Se llaman Blas, Eugenio y Nicolás. Nico tiene muy mal genio, pero es el más talentoso de los tres. No deje que su color rosa suave y su piel aterciopelada le despisten. Si se lo cruza alguna vez tenga mucho cuidado con lo que le dice. No le conviene enfadarlo. De todas formas, mi preferido es Blas, que es un encanto y además…

La joven siguió hablando y el joven doctor dejó su mente volar mientras la chica seguía y seguía divagando en sus desvaríos. El pobre hombre se lamentó de su suerte. Todos los locos le tocaban a él. No le podían dar los casos de ataques de ansiedad o de depresión. No, que va. Directamente los que estaban como cabras. Y al parecer, cuanto mas locos mejor. Y esta chica se llevaba la palma.

“Venga, démosle los casos más extremos al nuevo. Que se coma él los marrones”, pensó.

–… entonces yo le dije: “pues para ser una zarigüeya muerta tienes muy malos modales, si se me permite decirlo.” ¿Y sabe lo qué me contestó? –la chica lo miró, parpadeando un par de veces.

–¡Eh! ¿Cómo? ¿Cómo dices? –contestó el doctor, incorporándose ligeramente y volviendo a la realidad.

–No me estaba escuchando – dijo la muchacha enojada y frunciendo el ceño.

–No, no, que va. No es eso. Estaba tomando unas anotaciones, ¿ves? –y se dedicó a subrayar furiosamente la frase “como una cabra, que había escrito minutos antes–.

Sigue, sigue, por favor.

La chica retomó la conversación y le explicó como la princesa del reino de las piruletas de chocolate la había invitado a una recepción, pero que tenía que ir con traje de fiesta de color bermellón verdeazulado para tan magna ocasión y que no tenía ninguno en esa tonalidad, así que había decidido…

“Y la verdad es que es una chica guapa”, pensó el doctor mientras la observaba parlotear incesante. “Excepto por el pequeño detalle de que está como un cencerro. Mmm… Hablando de cencerros, eso me recuerda que tengo que sacar el cordero del congelador. Estoy pensando que podría prepararlo al horno con una guarnición de…”

En ese momento sonó la alarma el reloj que tenía puesto en la mesita colocada a su lado.

El doctor lo apagó y se levantó rápidamente.

–Bueno, pues me temo que se ha terminado nuestra sesión. Tengo que irme, que tengo un asunto muy urgente. Ahora enseguida vendrá uno de los celadores a llevarte a tu habitación. Se una buena chica y esperalo aquí, ¿vale?

–Claro –dijo la joven sonriendo ampliamente. Que tenga un buen día, doctor.

–Mmm, si, bueno, gracias. Hasta la semana que viene.

Y diciendo esto salió rápidamente de la sala.

La chica escuchó una voz a su espalda.

–¿Crees que te ha creído, Alicia?

–Ni una palabra. No se que pasa, que todos se piensan que estoy loca –dijo la joven encogiéndose de hombros.

Un pequeño gato atigrado de tono violeta y amplia sonrisa apareció a su lado.

–Tú ni caso, que ellos se lo pierden. ¿Vendrás a la gala que prepara la reina de corazones esta noche?

–No me la perdería por nada del mundo  –contestó Alicia sonriendo, mientras el celador entraba a llevársela – La reina de  corazones hace unas fiestas por las que merece la pena perder la cabeza. Ven a buscarme esta noche a mi cuarto después de la cena.

El celador la miró sorprendido, y luego miró extrañado hacia la sala. Estaba vacía, pero era curioso: por una breve fracción de segundo y solo por el rabillo del ojo, hubiera jurado que había visto a un gato violeta de extraña y amplia sonrisa.

Inicio, Micros27-08-09 7:46 pm

Otro reto. En este caso, un máximo de 500 palabras y el siguiente escenario: Un adolescente va a ver una película al cine. En la película aparece una escena de sexo entre dos hombres. El chico tiene una erección.

 

He aquí mi contribución. 499 palabras sin contar el título. Espero que os guste.

 

Las cinco fases

 

Juanma se acomodó en su butaca y se preparó para ver la última película de Almodóvar. “Bardem y Banderas”, proclamaba la publicidad, “un amor prohibido entre dos guardias civiles en tiempos de la posguerra. Penélope Cruz, una esposa despechada. Cuando el corazón tiene razones que la razón no entiende.”
Las luces se apagaron y la película empezó. Y de que manera. No llevaban ni diez minutos de película cuando Bardem y Banderas empezaron a darle al asunto.
“Hay que ver, que buen culo sigue teniendo el Banderas a pesar de los años”, pensó Juanma, sintiendo como se le abultaban los pantalones en la zona de la entrepierna.
En ese momento Juanma escuchó una voz provenir del asiento de al lado, que pensaba vacío:
—¿Se te está poniendo morcillona, verdad, hijo?

1ª Fase: Negación

—¿Pero mamá? ¿Qué haces aquí?
—He venido a ver la película con unas amigas. Estamos unas filas más atrás. Ya sabes lo que me gusta Banderas.
—Esto… esto no es lo que parece.
—Pero hijo, ¿a quien intentas engañar, si vas más empalmado que el palo de una escoba?
—No, no, que va. Es que estaba pensando en cuando se le han visto las tetas a la Penélope Cruz y…
—Hijo, si a mi me da igual.

2ª Fase: Ira

—¡Que no, coño! ¡Que ya te he dicho que si estoy aquí es por la Penélope! ¡Que yo soy muy macho! ¡Que a mi lo que ponen son las chirlas!
—Ese lenguaje, jovencito. A tú madre no le hables así, ni uses esas palabras tan sucias.
—Sí, mamá.
—Di la verdad, hijo, que tampoco pasa nada.

3ª Fase: Negociación

—Bueno, puede que sí que me estuviera excitando viendo esa escena, pero eso no quiere decir nada. ¿No has oído hablar de la bisexualidad? Porque está perfectamente documentada. Yo creo que a mi lo que me pasa es que soy bisexual.
—No, hijo, si escuchar hablar de la bisexualidad si que he escuchado, pero tú no eres bisexual, cariño. Tú eres maricón perdido. Que tampoco pasa nada, no te creas.

4ª Fase: Depresión

—Pues vas a tener razón. Menuda putada. Ahora a aguantar a un montón de homofobos, graciosillos y a dejar que me den por culo todo el día. Menudo asco. Con lo cómodo que me hubiera resultado ser hetero.
—Es lo que hay hijo. No te queda otra que aguantar, y traerme un chico guapo y bueno a casa un día de estos.

5ª Fase Aceptación

—Supongo que tengo que aceptar que tienes razón, y que a mi lo que me pone realmente cachondo no son un par de tetas sino la visión de una buena verg…
—¡Ay, hijo! Perdona que te interrumpa. Me voy corriendo con mis amigas, que ahora viene una escena supercaliente entre el Bardem y el Banderas.
—Pero, pero… ¿has visto ya la película?
—Cinco veces con esta, cariño. Y es que otra cosa no, pero hay que ver que buen culo sigue teniendo el Banderas a pesar de los años.

 

Inicio, Micros11-08-09 10:24 am

Un micro escrito a partir de un reto propuesta por una amiga en el foro de el multiverso. Las condiciones: 250 palabras máximo y el escenario, una cócina un sábado por la mañana.

 

Aquí os dejo el resultado:

 

Bed and breakfast

Amanecía cuando Luisa bajó a la cocina del hostal. Los clientes se levantarían pronto y había que empezar a preparar los desayunos. Los sábados por la mañana siempre había mucho movimiento.
Entró en la cocina y vio a Cecilia con el rodillo de amasar pan en la mano y a un tipo corpulento vestido de negro en el suelo de losas blancas.
-Madre de Dios, ¿pero que has hecho? ¿Está muerto? ¿Quién es ese hombre? - preguntó Luisa, sin estar segura de querer saber la respuesta a ninguna de las preguntas.
-No lo se. Me he levantado para recoger las botellas del lechero, he escuchado ruido en la cocina, y ahí estaba ese tío revolviéndolo todo. He agarrado lo primero que he visto y… ¡toma rodillo a la cabeza!
-¡La virgen! ¿Está muerto?
-Creo que sí.
Cecilia se acercó al cuerpo del hombre.
-Creo que lo reconozco. ¿No es el asesino y violador del que colgaron la foto en el telediario ayer noche?
Luisa lo miró atentamente.
-Pues se da un aire, sí. Habrá que llamar a la policía. Igual hay recompensa…
-¿Estás tonta? No tenemos licencia para abrir un hostal, y con todo este jaleo saldremos en todos los informativos. No, no podemos ir a la policía.
-¿Y que hacemos entonces?
-Tengo una idea.

Los clientes del hostal empezaban a bajar. Un apetitoso olor a bacon y pollo frito provenía de la cocina. Un cartel en la entrada del comedor anunciaba: "Esta noche, hamburguesas gratis para todos".

 

Inicio, Micros09-07-09 9:44 pm

Escrito expresamente para el Reto nº 3 de OcioZero. Las condiciones a cumplir: En el relato debe aparecer la frase "Siempre hay más mosquitos cuando anochece" y un máximo de 156 palabras.

Esta es mi contribución. Espero que os guste:

 

Pronto acabará todo

 

Paula descansa, aunque sigue ardiendo de fiebre. Le han empezado a salir ampollas por todo el cuerpo y gime en su sueño.Tengo miedo. Tengo tanto miedo que me inmoviliza, me impide razonar. Alberto se ha marchado a buscar ayuda, pero no creo que llegue muy lejos. Me odio por pensarlo, por sentirme tan derrotada, pero no puedo evitarlo. Pronto estaremos muertos.

Martín ha empezado a mostrar los mismos síntomas que Paula hace unas pocas horas. La luz que se filtra entre las hojas de los árboles empieza a molestarle, se siente débil y mareado. Se ha tumbado en la tienda de campaña y dormita en un estado de duermevela. Yo hago guardia en la entrada de la tienda. Los mato en cuanto los veo, aunque sirva de poco. La noche se acerca y también ellos. Recuerdo las palabras de mi madre: "Siempre hay más mosquitos cuando anochece." Una lagrima solitaria se desliza por mi mejilla.

 

Inicio, Micros02-07-09 12:33 pm

 

Pues nada, que ayer mismo me comunicaron que he resultado ganador de este concurso emoticon. La pregunta a responder en esta edición era: ¿Se estrelló un ovni en Roswell?. La verdad es que había micros muy buenos y no esperaba ganar. Enhorabuena a todos los participantes. Como ganador me corresponde convocar la tercera edición del certamen. Si no pasa nada, lo convocaré a finales de septiembre/primeros de octubre. Ya colgaré las bases aquí y espero que os animéis a participar. Es una experiencia muy divertida.

 

Sin más, os dejo con el micro ganador:

 

Roswell (1947)

 

Bill, tengo una idea genial para incrementar el turismo en Roswell…

 

 

 

Y a continuación os dejo el segundo micro con el que participé:

 

Encuentros cercanos en la lejana fase

 

El desierto se extendía ante ellos. Acababan de pasar una señal que decía  “5 millas hasta Roswell”.

—Voy a tener que parar aquí, cariño —dijo él—. Creo que hay un problema con la transmisión.

Ella pareció  un poco asustada, así que él la tranquilizó, comprensivo.

—No te preocupes. Las posibilidades de que nos encontremos un alienígena aquí son ínfimas. No se ve un alma en kilómetros a la redonda. Además, no tardaré mucho.

Ella se relajó.

—Tienes razón, soy una tonta.

Pararon y él se puso manos a la obra. Ella decidió quedarse sentada mientras él trabajaba, pero pronto se aburrió. Superando una ligera inquietud se decidió a salir a la fría noche del desierto.

—Ten cuidado y no te alejes demasiado —le dijo él con algo parecido a una sonrisa comprensiva.

Ella echó  a andar observando las estrellas. Escuchó un aullido en la distancia, y deseó estar de vuelta en casa y no en aquel lugar tan frío y desagradable.

Entonces lo oyó; un ruido ensordecedor a su espalda. Se dio la vuelta y casi se vio cegada por unas fuertes luces. Se quedó paralizada por el terror de verse ante lo que sin duda era un artefacto alienígena. Dos extrañas figuras bajaron de aquel extraño aparato y se dirigieron hacia ella. 
 

Unos momentos más tarde 

— ¡Tenemos que salir de aquí!

Él se dio la vuelta sorprendido. Ella corría hacia él, desesperada.

—Creo que no me siguen pero no puedo estar segura.

Él la agarró.

—Tranquilízate. ¿Qué ocurre?

—Ha sido horrible, horrible. He visto dos alienígenas.

Él palideció.

— ¿Hablas en serio?

—Sí. Por favor, por favor, vámonos.

—Está bien. Ya he terminado. Sube, mientras recojo las cosas.

¡No hay tiempo! Por favor, por favor, vayámonos antes de que aparezcan.

¡Maldita sea! —contestó él observando la dirección por donde ella había venido. Le pareció ver movimiento—. Está bien, marchémonos de aquí.

Soltó  de mala gana las herramientas que había estado usando y varios trozos de chapa ahora inservibles.

Se pusieron rápidamente en marcha. Cuando él vio que ella ya se había tranquilizado, le preguntó:

— ¿Estás segura de lo que has visto? ¿Cómo eran?

—Estoy segura. Uno de ellos era alto, parecido a nosotros. Sus extremidades eran mas largas y sus ojos mas pequeños. El otro, el que parecía más inteligente, sin duda el jefe de los dos, era mas bajo, y se sostenía sobre cuatro extremidades al contrario que el alto que se sostenía solo sobre dos. El alto ha empezado a hacer unos extraños ruidos, un galimatías sin sentido. El bajo en cambio… el bajo ha sido claro en sus intenciones. Repetía amenazante el mismo mensaje una y otra, y otra vez.

— ¿Qué mensaje era?

— ¡Guau!, me decía. ¡Guau! ¡Guau! Horrible. Ha sido horrible. ¡Guau! No lo olvidaré nunca. ¡Guau!

—Ya ha terminado todo —le dijo él—. Pronto estaremos en casa— continuó, intentando tranquilizarla, mientras la nave espacial que pilotaba abandonaba la atmósfera de la tierra y se adentraba en el profundo espacio exterior.

 

 

Inicio, Micros26-06-09 9:48 pm

Martín aceleró el paso y se metió las manos en los bolsillos del abrigo. Era bien entrada la noche, hacía frío y, según las noticias, el asesino que había reclamado ya tres víctimas durante la pasada semana seguía suelto por ahí fuera. El único consuelo que le quedaba a Martín era el hecho de que la ciudad era grande, que su destino se encontraba a menos de diez minutos y que con el frío de cojones que hacía ni siquiera un loco saldría a la calle. "Un loco no, pero un idiota sí", pensó para sus adentros mientras maldecía por lo bajo. Había que ser muy estupido para dejarse olvidadas las llaves de casa encima de la msa del despacho. Su coche seguía en el puto taller y que lo condenaran si estaba dispuesto a que un taxista le sangrara unos buenos euros por recorrer tres calles mal contadas. Pisó un charco y volvió a soltar una maldición. Agachó la vista y le sorprendió el tono rojizo del agua, que parecía formar un reguero. Extrañado, lo siguió con la mirada y observó tres cosas en rapida sucesión. Lo primero: el cadaver mutilado de la chica. Lo segundo: la figura encapuchada que se abalanzaba sobre él. Lo tercero y último: el brillo plateado de una navaja de barbero.

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