Vuelvo después de un largo periodo de inactividad. El motivo de este "descanso", pues no lo tengo claro, la verdad. Uno de esos casos donde dices "mañana me pongo y escribo una entrada" y claro "mañana" siempre es "mañana" (hoy estoy filosófico, sí, denunciadme
). Esperemos que esta vuelta sea para quedarme, aunque vuelvo casi en el peor momento: empieza la temporada de verano, lo que significa mas curro, y en plena sequía escritoril (palabro inventado, sí, de nuevo, denunciadme
), pero ya veremos que sale de todo esto.
Por lo pronto os dejo con el micro con el que he quedado en el 5º puesto en el VI Certamen de Microrrelatos Teseo. La pregunta a responder en esta edición era: ¿Por qué brillan las estrellas?.
Tras mucho pensar y no encontrar una respuesta satisfactoria, me lié la manta a la cabeza y pergeñé un relato ligerito con el que no esperaba conseguir puntos, pero que parece que ha resultado del agrado de mas de uno. Aquí os lo dejo:
Hello, George!
George se encontraba ensimismado mirando las musarañas del techo. Era una tarea mucho mas grata que escuchar las inanes cuestiones de la octava, ¿o era novena?, entrevista de la mañana, relacionada con el estreno de su nueva película.
Odiaba las giras promocionales, las odiaba con toda su alma.
—…an especial? —concluyó la periodista.
George salió de su ensimismamiento y parpadeó rápidamente un par de veces, intentando situarse.
Compuso una devastadora sonrisa, se adelantó para coger su taza de café de la mesita y le pidió a la periodista que repitiese la pregunta.
La mujer, una chica joven que parecía recién salida de la escuela de periodismo se sonrojó ligeramente.
—Le preguntaba que como es que ustedes las estrellas poseen ese brillo tan especial que se nos escapa al resto de los mortales.
George dio un pequeño sorbo a su café ristretto, no quedaban capsulas de volutto, y sonrió más abiertamente, mostrando sus afilados colmillos.
—Magnifica pregunta, querida. Es fácil, nos alimentamos de la sangre de los seres inferiores como vosotros.
Y dicho esto clavó sus colmillos sobre el cuello de la aterrada mujer bebiendo la sangre que brotaba de la herida abierta.
—¿Se encuentra bien?
George salió de su ensimismamiento.
—¿Perdón? ¡Sí, claro, disculpa! —contestó, recomponiéndose—. Me preguntabas de donde sacamos nuestro brillo.
—Así es
—Pues querida, la respuesta es fácil. Nuestro brillo nos lo da Satanás, nuestro señor inmortal.
Y dicho esto, George volcó la mesa, lanzándose sobre la aterrorizada mujer, arrancándole un trozo de cuello de un mordico, y bebiendo de la sangre que salía a borbotones de la herida abierta.
—Disculpe… ¡Disculpe!, ¿va todo bien? —preguntó la periodista, preocupada ante la beatifica expresión de felicidad supina reflejada en el rostro de George.
—Claro, claro, perdón —contestó él, volviendo de nuevo a la realidad—. Creo que me estabas preguntando de donde sacamos las estrellas de Hollywood nuestro brillo.
La periodista asintió, dubitativa.
George compuso una nueva sonrisa, diez grados más devastadora que la anterior.
—Está claro, querida. No hacemos más que reflejar la luz que recibimos de gente tan maravillosa como tú. Sin vosotros, sin nuestro fans no seríamos nada. Si somos especiales es gracias a vosotros que nos hacéis especiales. Vosotros sois especiales.
La periodista se relajó visiblemente y volvió a sonrojarse
—Una última pregunta: ¿cómo cree que…?
George volvió a la, infinitamente más gratificante, tarea de mirar a las musarañas del techo mientras pensaba: “¿Por qué brillan las estrellas? ¿Pero a quién coño se le ocurrirán estas preguntas?”
Dedicado con cariño al organizador del VI Concurso de Microrrelatos Teseo

mi relato "Sola", una pequeña y oscura historia de fantasmas de la cual estoy muy satisfecho.

